Nadie presta atención al cielo, hasta que se enamora

miércoles, 27 de abril de 2011

Las convicciones son más peligrosos enemigos de la verdad que las mentiras.

He perdonado errores casi imperdonables, he intentado sustituir personas insustituibles y olvidar otras inolvidables. He hecho cosas por impulso. Me han decepcionado personas que nunca me lo hubiera imaginado, pero también he decepcionado yo a otras. Me he enamorado y he hecho locuras y me he caído. Me han dado abrazos para protegerme y me he reído cuando no podía. Me han dicho te quiero y he sentido que no significaba nada y aún así he querido creermelo. He hecho amigos eternos. He gritado, saltado y llorado de felicidad. Pero también he llorado escuchando alguna canción, acumulando ciertas imágenes de mi memoria y viendo fotos. He llamado a alguien sólo para escuchar su voz.
Me he enamorado de alguna sonrisa. Me he derrumbado y he salido adelante. He pensado que me iba a morir de tanto echar de menos y no lo he hecho. He tenido miedo a perder a alguien que creía conocer, lo he perdido y aunque no quiera me ha importado. Pero he vivido, todavía vivo y seguiré viviendo.



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